Cada sistema de inmovilizador es diferente de un vehículo a otro en cuanto a programación y diagnostico. Pero todos los inmovilizadores tienen una lógica interesante de operación, antes de estudiar un procedimiento en particular se debe comprender la operación general.
La llave del usuario es un elemento importante, ya que no es como las tradicionales. Además de la clave mecánica que posee y permite girar el tambor de arranque, contiene en su interior un componente que emite una señal electrónica codificada. Este componente se llama transponder.
En algunos casos no es necesario una llave mecánica puesto que el sistema inmovilizador al recibir la señal correcta del trasponder dispone de un interruptor para dar contacto y encender el automóvil.
La señal es captada por una antena que se encuentra ubicada alrededor del tambor de arranque en forma de anillo. Esta antena envía la señal codificada emitida por la llave a un modulo antiarranque.
Este modulo puede ser exterior o estar incorporado dentro del modulo de gestión de motor o ECU en el caso de los exteriores, si la señal enviada por la llave coincide con la que se encuentra en el modulo, envía otra señal a la ECU habilitando la puesta en marcha normal del vehículo.
Si el modulo de inyección no recibe señal o es distinta a la que se encuentra grabada en su memoria, inhibe la puesta en marcha del motor.
Generalmente un testigo luminoso en el tablero da cuenta de esta situación para poner de
sobre aviso al usuario del estado del sistema.


